Partido del Trabajo Patriótico y Democrático

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POR UNA RENEGOCIACIÓN DEL ACUERDO DE COOPERACIÓN TÚNEZ-UE

 

El acuerdo de cooperación entre Túnez y la Unión Europea se negoció, concluyó y ratificó en un contexto marcado por la exclusión de los principales actores políticos y sociales. Del mismo modo impidió que se llevara a cabo un verdadero debate democrático sobre un proyecto que comprometía el futuro de nuestro país.

Y sin embargo, estaba claro que este acuerdo era perjudicial para la economía tunecina, ya que condena a desaparecer a más de un tercio de las empresas a pesar de las medidas de acompañamiento a menudo desviadas en favor de especuladores.

El acuerdo, sostenido en una visión liberal, no podía servir más que los intereses de los medios financieros, de los especuladores y de los hombres de negocios de ambos lados del Mediterráneo, y frenar el desarrollo de las potencialidades nacionales. En cambio, se ha mostrado nefasto:

-         al multiplicar el cierre de empresas, los despidos, la precariedad y el paro;

-         al crear las condiciones para la privatización, en circunstancias a menudo sospechosas, de decenas de empresas públicas;

-         al favorecer la implantación de grandes grupos internacionales en detrimento de la economía nacional, así como las deslocalizaciones, que imponen una rivalidad peligrosa entre los trabajadores del norte y los del sur del Mediterráneo;

-         al disminuir los recursos presupuestarios del Estado, y los fondos dedicados a la educación, la salud y las demás prestaciones sociales. 

En cuanto al aspecto político, se reduce a la seguridad, que se ha acentuado con la excusa de la lucha contra el terrorismo, y al control reforzado de las fronteras, que reduce los intercambios humanos, científicos y culturales, limita el establecimiento legal de los trabajadores en el espacio europeo y lleva a centenares de jóvenes a intentar la peligrosa aventura de cruzar clandestinamente el mar para llegar a Lampedusa o Sicilia.

Por otro lado, el proceso de Barcelona se mostró incapaz de ofrecer una alternativa a la máquina de guerra y de rapiña americana en Palestina, en Iraq y en la región árabe, cuya soberanía interesa sobremanera a la opinión pública tunecina que, amordazada, no consigue hacer oír su voz.

A nivel local, la Comisión y los países influyentes de la UE siempre han apoyado, en mayor o menor medida, a la dictadura, y avalan la postura que mantiene en los temas principales. Los pequeños gestos, dirigidos a la sociedad civil bajo la presión de grupos y de personalidades democráticos europeos, no cambian el fondo de la posición oficial.

Hoy, al parecer, algunos países europeos tienen la tentación de aliarse a la política del “Gran Oriente Próximo”, lanzada por la administración americana, y que consiste:

-         en presionar a los regímenes para que abran todavía más sus mercados, normalicen sus relaciones con Israel, colaboren con los regímenes títeres de Afganistán e Iraq y hagan algunas concesiones políticas;

-         en poner en marcha discusiones con ciertas fuerzas de la oposición, incluidas algunas fuerzas oscurantistas, que aceptan plegarse a los objetivos de dominación y pueden ser utilizadas como alternativa a los regímenes existentes.

En lo que a nosotros respecta, opinamos que una verdadera transformación política y social debe surgir de la voluntad de las fuerzas patrióticas y democráticas y ser expresión de la soberanía popular, contraponiéndose a todos los planes previstos, ya sean bélicos como en Afganistán y en Iraq, ya sean insidiosos como en Ucrania o en el Líbano. Sobre esta base, esperamos recibir el apoyo, no de los Estados dominadores, sino de las fuerzas progresistas y democráticas de Europa y del mundo.

Contamos con la ayuda de las fuerzas progresistas y democráticas de Europa para lograr la renegociación del acuerdo de cooperación a fin de establecer relaciones equilibradas y equitativas que permitan a Túnez reorientar y diversificar sus intercambios, así como enriquecer sus relaciones con otros países magrebíes y árabes y con sus vecinos de Oriente Próximo y África.

Bruselas, 2 de junio de 2005

Partido del Trabajo Patriótico y Democrático

 

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